La percusión engloba todos los instrumentos de golpeo que no forman parte de una batería estándar. La mayoría de los instrumentos de percusión se tocan con las manos, mientras que otros utilizan baquetas o mazos. Prácticamente todas las culturas del mundo han desarrollado sus propios instrumentos de percusión adaptados a su música tradicional. Muchos de ellos se parecen entre sí, pero aportan matices sonoros únicos. Hoy en día es totalmente habitual combinar percusiones de diferentes culturas en un mismo proyecto musical. Instrumentos afrocubanos como shakers, cowbells y congas forman desde hace décadas parte del sonido estándar en la música occidental. Gracias al intercambio global, cada vez se incorporan más instrumentos de percusión asiáticos, antes poco conocidos en Europa. La música brasileña es especialmente famosa por su enorme variedad de percusión: una batucada de samba está formada casi exclusivamente por instrumentos de percusión.
Los cajones se encuentran entre los instrumentos de percusión más populares, ya que ofrecen mucha diversión al tocar y un gran sonido a un precio asequible. Originario de Perú y pensado para un estilo musical concreto, este versátil “box drum” se ha hecho popular en todo el mundo porque funciona perfectamente como alternativa compacta a la batería en contextos acústicos o “unplugged”. En el interior del cuerpo se montan bordones o cuerdas que generan un sonido similar a una caja (snare) cuando se golpea la parte superior, mientras que el centro del panel produce graves profundos comparables a un bombo. En conjunto, el cajon se convierte en una mini batería sobre la que además te sientas. Algunos fabricantes utilizan incluso trozos de bordonera de caja para conseguir un sonido todavía más cercano a una snare clásica.
Los bongos constan de dos tambores unidos: el más pequeño, llamado macho, y el más grande, hembra. Se tocan con las manos y son ideales para figuras rápidas, acentos rítmicos y patrones solistas. Tienen un papel importante en estilos como Latin, Salsa, pop acústico, world music y música callejera.
Gracias a su respuesta directa, los bongos son perfectos para principiantes, estudiantes, escuelas de música y percusionistas avanzados que buscan un instrumento versátil. Son ligeros, fáciles de transportar e ideales para músicos de sesión.
Las congas son tambores de mano grandes y cónicos que se tocan de pie o montados en soportes. Los tamaños habituales – quinto, conga y tumbadora – cubren distintas alturas de afinación y ofrecen una amplia paleta de graves, tonos abiertos y slaps definidos.
Son fundamentales en bandas latinas, conjuntos de salsa, grupos de world music y formaciones de pop acústico. Las congas son especialmente adecuadas para músicos intermedios y avanzados que buscan un sonido de percusión más completo y expresivo.
Los djembes son parientes africanos de la familia de las congas. Tienen un cuerpo de madera en forma de cáliz con un parche tensado y se tocan con las manos y los dedos. Gracias a su diseño especial del casco pueden producir graves muy profundos y llenos, mientras que los golpes en el borde generan slaps brillantes y penetrantes.
Los djembes se utilizan en tradiciones africanas, world music, ensembles de percusión y en el ámbito educativo (escuelas, talleres, drum circles). Son adecuados tanto para principiantes y clases en grupo como para percusionistas experimentados que buscan un instrumento expresivo para grooves y solos.
Al igual que el djembe, la darbuka y el doumbek son tambores de copa, pero su casco suele estar fabricado en metal o cerámica en lugar de madera. Gracias a su forma estilizada y al parche fuertemente tensado generan sonidos brillantes y muy definidos, con respuesta rápida y los típicos golpes “dum” y “tak”.
Darbuka y doumbek son sonidos clásicos de percusión para música de Oriente Medio, danza del vientre, world music y proyectos acústicos de fusión. Son ideales para principiantes ambiciosos y percusionistas experimentados que buscan timbres articulados para solos, fills y grooves delicados.